gran golpe, ¿ves? Y después de eso, cuando descubrimos que el botín es un fiasco, le dije al muchacho con el que me estaba entrenando: ‘No importa, Chaval, trincaremos nuestra parte. Tan solo sigue a Percy’. Y entonces Bluepoint se me acerca y me pide que me una a él, y yo dije: ‘¡Claro!’, y el chaval y yo nos unimos a él hasta que todos nos topamos con Red en el vertedero esta noche. Luego le dije al muchacho: ‘Estos matados de poca monta van a cargarse a Red, y eso no nos va a dar nada. Se lo quitaremos y haremos que nos guíe hasta donde la Gran Flora está sentada sobre la pasta. Deberíamos llevarnos ciento cincuenta mil pavos cada uno, ahora que son muy pocos los que participan en el ajo’. Después de pillar eso, si queremos cargarnos a Red, de acuerdo. Pero primero el negocio y luego el placer, y ciento cincuenta mil son negocios. Así que lo hicimos. Le abrimos una vía de escape al jefazo cuando no tenía ninguna. El chaval se puso blandengue con la tía por el camino y se llevó un buen varapalo. Me pareció bien. Si ella valía ciento cincuenta mil para él, pues perfecto. Yo seguí adelante con Red. Saqué al viejo vagabundo de allí después de que se tragara el plomo. Por derecho debería cobrar también la parte del chaval —lo que harían tres hundred mil para mí—, pero dame los ciento cincuenta con los que contaba y quedamos en paz”.
Table of Contents
XII
1029