padre no había querido eso. Se trataba simplemente de enviar a un hombre cada semana más o menos para comprobar que seguía viva, para recopilar la información que pudiera de sus amigos y vecinos sin que ella supiera, por supuesto, que la tenían fichada. Todo eso había sido bastante fácil, pero cuando ella y Babe se marcharon tras destrozar el antro, desaparecieron por completo del mapa.
Después de poner la ciudad patas arriba, la oficina de Nueva York envió un informe del caso a las demás sucursales de Continental en todo el país, en el que se facilitaban los datos anteriores y se adjuntaban fotografías y descripciones de Sue y de su nuevo compañero de juegos. Eso fue a finales de 1927.
Teníamos suficientes copias de las fotografías para repartir, y durante el mes siguiente más o menos, cualquiera que tuviera un poco de tiempo libre lo gastaba buscando por San Francisco y Oakland a la pareja desaparecida.
No los encontramos.
Los agentes de otras ciudades, haciendo lo mismo, tuvieron la misma suerte.
Luego, casi un año después, nos llegó un telegrama de la oficina de Nueva York. Decodificado, decía:
El comandante Hambleton recibió hoy telegrama de su hija en San Francisco comilla > > descomilla Hambleton autoriza el pago de dinero a ella inmediatamente alto Destigne agente competente para que la visite con el dinero y para arreglar su