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nydus/Continental Op StoriesPublic
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V

—Hasta aquí, todo bien —convine—; pero noto que pasas de soslayo por la cuestión de quién era y por qué mató.

Se echó el sombrero hacia atrás y se rascó la cabeza de bala.

—No me atosiguen —roncó—; ya llegaré a eso. Parece que solo hay tres conjeturas entre las cuales elegir. Sabemos que en la casa no vivía nadie más aparte de los tres que fueron asesinados. Así que el asesino fue o bien un maníaco que hizo el trabajo por diversión, un ladrón que fue descubierto y perdió la cabeza, o alguien que tenía un motivo para cargarse a la señora Ashcraft, y luego tuvo que matar a los dos sirvientes cuando lo descubrieron.

“Coger el cuchillo de la cocina habría hecho que la hipótesis del ladrón pareciera una estupidez. Y, además, estamos bastante seguros de que no robaron nada. Un buen merodeador traería su propia arma si quisiera una. Pero lo jodido es que hay un montón de merodeadores idiotas en el mundo⁠—necios que probablemente cogerían un cuchillo en la cocina, perderían los papeles cuando la casa se despertara, acuchillarían a todo lo que se pusiera por delante y luego saldrían pitando sin revolver nada.

“Así que podría haber sido un merodeador; pero mi suposición personal es que el trabajo fue hecho por alguien que quería acabar con la señora Ashcraft”.

—No está mal —le aplaudí—. Ahora escucha esto: la señora Ashcraft tiene un marido en Tijuana, un marihuanero inofensivo que anda metido con un grupo de matones. Ella intentaba convencerlo de que volviera con ella. Él tiene una chica por allá que es joven, está loca por él y es una mala pieza; una jovencita muy dura. Él planeaba dejar plantada a la chica y volverse a casa.

—¿Y-y-y? —dijo O’Gar en voz baja.

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