sido el acompañante del francés en el Cadillac —o sus acompañantes, si eran más de uno— los ocupantes del apartamento que el Chico había visitado? ¿Esperaban que lo visitara? ¿Lo habían engañado para que lo visitara, planeando acribillarlo a tiros al salir? ¿O estaban vigilando la fachada mientras el Chico vigilaba la parte trasera? Si era así, ¿sabía alguno de los dos que el otro estaba vigilando? ¿Y quién vivía allí?
No pude responder a ninguna de estas adivinanzas. Todo lo que sabía era que al francés y a sus compañeros no parecía caerles bien el Chacho.
Hasta el tipo de comida que me trago no se tarda una eternidad en comer.
Cuando terminé, salí al vestíbulo de nuevo.
Al pasar junto a la centralita, una de las chicas —la de pelo rojo que parece como si se lo hubieran vertido en ondas y se le hubiera endurecido—