“Tengo diez prisioneros ahí dentro, y tengo un montón de armas, y cosas para meterles. Si me obligas a hacerlo, voy a repartir las armas entre mis prisioneros y dejar que peleen. ¡Preferiría perder hasta al último de esos malditos de esa manera antes que dejar que me quites a uno solo de ellos!”
“Todo lo que ustedes, muchachos, pueden sacar de luchar contra nosvillanos es un montón de dolores de cabeza, tanto si ganan como si pierden. Este extremo del condado de Orilla se ha dejado a su suerte durante más tiempo que la mayor parte del Sudoeste. Pero esos días se han acabado. Dinero de afuera ha entrado aquí; gente de afuera está llegando. ¡No pueden luchar contra eso! Hombres lo intentaron en los viejos tiempos y fracasaron. ¿Lo hablarán con los demás?”
«Sí», y se marchó en la oscuridad.
Entré.
—Creo que serán sensatos —le dije a Milk River—, pero nunca se sabe. Así que tal vez sea mejor que busques por ahí a ver si encuentras un camino a través del suelo hasta nuestra trena en el sótano, porque iba en serio con lo de darle armas a nuestros cautivos.
Veinte minutos después, Buck Small había regresado.
—Tú ganas —dijo—. Queremos llevar a Peery y a Dunne con nosotros.