Para cuando le hube colocado un par de torniquetes al mexicano, Milk River ya había encendido una gran hoguera que iluminaba los edificios y la mayor parte de la hondonada en la que se encontraban. Mi intención había sido meter a ’Nacio y a Milk River bajo techo, por si no lograba hacer entrar en razón a Peery. Pero no hubo tiempo. Apenas había empezado a explicarle mi plan a Milk River cuando la vozarrón de bajo de Peery resonó desde fuera del círculo de luz.
¡Manos arriba, todo el mundo!