qué?» Intentó levantarse, dejarse caer hacia atrás; pero algo enorme y sin entrañas la golpeó en la cabeza y la hizo rodar boca arriba. > «¡Señor, perdóname todo!» dijo, sintiendo que le era imposible luchar. Un campesino que murmuraba algo trabajaba en el hierro sobre ella. Y la luz con la que había leído el libro lleno de tribulaciones, falsedades, dolor y maldad brilló con más fuerza que nunca, iluminó para ella todo lo que había estado en tinieblas, parpadeó, comenzó a apagarse y se extinguió
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XXXI
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