A Darya Alexandrovna le repugnaba dejar a las campesinas, tan interesante le resultaba su conversación, tan totalmente idénticos eran todos sus intereses. Lo que más le agradaba de todo era ver con claridad que lo que las mujeres más admiraban por encima de todo era que ella tuviera tantos hijos, y tan hermosos.
Las campesinas incluso hicieron reír a Darya Alexandrovna, y ofendieron a la institutriz inglesa, puesto que ella era el motivo de la risa que no comprendía. Una de las mujeres más jóvenes no paraba de mirar fijamente a la inglesa, que se estaba vistiendo después de todas las demás, y cuando esta se puso su tercera enagua no pudo reprimir el comentario: «¡Vaya, siga que te sigue con las capas y nunca va a acabar!», dijo, y todas estallaron en carcajadas.