Durante el camino a casa, mientras Darya Alexandrovna, con todos sus hijos alrededor, con las cabezas aún húmedas por el baño y un pañuelo atado a la cabeza, se acercaba a la casa, el cochero dijo: —Viene un caballero: creo que es el amo de Pokrovskoe.
Daria Alexandrovna peeped out in front, and was delighted when she recognized in the gray hat and gray coat the familiar figure of Levin walking to meet them.
She was glad to see him at any time, but at this moment she was specially glad he should see her in all her glory. No one was better able to appreciate her grandeur than Levin.
Al verla, se encontró cara a cara con una de las imágenes de su ensueño de vida familiar.
—Eres como una gallina con sus pollitos, Daria Alexandrovna.
—¡Ah, qué alegría me da verte! —dijo, tendiéndole la mano.
—Me alegro de verte, pero no me avisaste. Mi hermano se está quedando conmigo. Recibí una nota de Stiva diciendo que estabas aquí.
—¿De Stiva? —preguntó Darya Alexandrovna con sorpresa.
—Sí; escribe que está usted aquí, y que cree que usted podría permitirme serle útil —dijo Levin, y al decirlo se sintió de pronto turbado y, deteniéndose en seco, continuó caminando en silencio junto al pescante, arrancando los capullos de los tilos y mordisqueándolos. Estaba turbado por la sensación de que a Darya Alexandrovna le molestaría recibir de un extraño una ayuda que por derecho debía haber