—Ama a los que te odian, pero amar a los que uno odia es imposible. ¡Perdóneme por haberla molestado! ¡Cada uno tiene bastante con soportar su propia pena!
Y recuperando la compostura, Alekséi Aleksándrovich se despidió tranquilamente y se marchó.
—Ama a los que te odian, pero amar a los que uno odia es imposible. ¡Perdóneme por haberla molestado! ¡Cada uno tiene bastante con soportar su propia pena!
Y recuperando la compostura, Alekséi Aleksándrovich se despidió tranquilamente y se marchó.