tenía que mantener cierta conversación. Tras su marcha, tuvo que terminar el trámite cotidiano de los asuntos con su secretario, y después aún tuvo que ir a visitar a cierto personaje importante por un asunto de suma y grave importancia. Alekséi Aleksándrovich apenas logró regresar a las cinco en punto, su hora de cenar, y tras cenar con su secretario, lo invitó a ir con él a su villa campestre y a las carreras.
Aunque no se lo reconocía a sí mismo, Alekséi Aleksándrovich siempre procuraba hoy en día asegurar la presencia de una tercera persona en sus entrevistas con su esposa.