con quien estaba hablando seriamente—; no debemos olvidar que quienes participan en la carrera son militares, que han elegido esa profesión, y hay que reconocer que toda vocación tiene su lado desagradable. Forma parte integrante de los deberes de un oficial. Los deportes bajos, como el pugilismo o las corridas de toros españolas, son signo de barbarie. Pero las pruebas especializadas de destreza son signo de desarrollo.
—No, no volveré otra vez; es demasiado desconcertante —dijo la princesa Betsy—. ¿Verdad que sí, Anna?
—Es desconcertante, pero uno no puede apartar la vista —dijo otra señora—. Si hubiera sido una mujer romana, no me habría perdido ni un solo circo.
Anna no dijo nada y, sin bajar los gemelos, siguió