artificio: un burdo engaño para distraer su atención de un peligro menor a fin de exponerlo a otro mayor. Estaba a punto de enviar la carta al comisario de policía, a pesar del consejo de su amigo anónimo, o quizás a causa de ese consejo, cuando de repente se le ocurrió la idea de que podría tratarse de algún enemigo personal, a quien él solo reconocería y sobre quien, de ser así, él solo obtendría alguna ventaja, como Fiesco la había obtenido sobre el moro que habría querido matarlo. Conocemos la mente vigorosa y audaz del conde, que no admite que nada sea imposible, con esa energía que caracteriza al gran hombre.
De su vida pasada, de su resolución de no retroceder ante nada, el conde había adquirido un gusto inconcebible por los combates en los que se había visto envuelto, a veces contra la naturaleza, es decir, contra Dios, y a veces contra el mundo, es decir, contra el diablo.
—No quieren mis papeles —dijo Montecristo—; quieren matarme; no son ladrones, sino asesinos. No permitiré que el prefecto de policía se entrometa en mis asuntos privados. Soy lo bastante rico, en verdad, como para prescindir de su autoridad en esta ocasión.
El conde llamó de nuevo a Baptistin, que había salido de la habitación después de entregar la carta.
—Regresa a París —dijo—; reúne