pronto como llegó el despacho telegráfico y, siendo el hotel de la Campana y la Botella el más conocido de la ciudad, naturalmente dirigieron allí sus primeras pesquisas.
Ahora bien, además de los informes de los centinelas que custodiaban el Hôtel de Ville, que está al lado de la posada de la Campana y la Botella, otros habían declarado que varios viajeros habían llegado durante la noche. El centinela que fue relevado a las seis de la mañana recordaba perfectamente que, justo cuando tomaba su puesto unos minutos después de las cuatro, un joven había llegado a caballo, con un niño pequeño delante de él. El joven, tras despedir al niño y al caballo, llamó a la puerta del hotel, la cual se abrió y volvió a cerrarse tras su entrada. Esta llegada tardía había despertado muchas sospechas, y como el