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nydus/The Count of Monte CristoPublic
Página 690 de 1978
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XXXVII. Las catacumbas de San Sebastián

murallas? —dijo el conde.

—Exacto; un coche esperaba al final de la Via Macello. Beppo subió, invitando al francés a seguirle, y este no se hizo rogar dos veces. Caballero al fin, ofreció a Beppo el asiento de la derecha y se sentó a su lado. Beppo le dijo que iba a llevarle a una villa a una legua de Roma; el francés le aseguró que le seguiría hasta el fin del mundo.

El cochero subió por la Via di Ripetta y la Porta San Paolo; y cuando se encontraban a doscientos pasos a las afueras, como el francés se pusiera algo demasiado efusivo, Beppo le encañonó con un par de pistolas a la cabeza, y el cochero detuvo el coche e hizo lo mismo. Al mismo tiempo, cuatro miembros de la banda, que estaban ocultos en las orillas del Almón, rodearon el carruaje.

El francés opuso cierta resistencia y estuvo a punto de estrangular a Beppo; pero no pudo resistir a cinco hombres armados y tuvo que ceder. Le hicieron bajar, caminar por la orilla del río y luego lo llevaron ante Teresa y Luigi, que le esperaban en las catacumbas de San Sebastián.

—Bueno —dijo el conde, volviéndose hacia Franz—, me parece que esta es una historia muy verosímil. ¿Qué opina usted?

—Pues que me parecería muy divertido —respondió Franz—, si le hubiera ocurrido a cualquier otro que

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