out in search of our equipage, by tomorrow it might be too
—Entonces él podrá darnos una respuesta esta noche.
—Oh, lo espero en cualquier momento.
En este instante se abrió la puerta y apareció la cabeza del señor Pastrini. —¿Permesso? —inquirió él.
—Ciertamente, ciertamente —exclamó Franz—. Entrad, mi hostelero.
—Y bien —preguntó Alberto con impaciencia—, ¿habéis encontrado el carro y los bueyes deseados?
—¡Mucho mejor que eso! —respondió el signor Pastrini con el aire de un hombre perfectamente satisfecho de sí mismo.
—Cuide de no tentar a la suerte, mi estimado anfitrión —dijo Alberto—, más vale pájaro en mano que ciento volando.
—Dejen vuestras excelencias el asunto únicamente en mis manos —respondió el señor Pastrini con un tono que denotaba una confianza desmedida en sí mismo.
—Pero ¿qué has hecho? —preguntó Franz—. Habla, hombre de bien.