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nydus/The Count of Monte CristoPublic
Página 580 de 1978
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XXXIV. El Coliseo

dependa de mí tan firmemente como yo de usted.

Diciendo estas palabras, el transteverino desapareció escalera abajo, mientras su compañero, embozando su rostro aún más que antes en los pliegues de su manto, pasó casi rozando a Franz y descendió a la arena por una escalinata exterior. Al minuto siguiente, Franz oyó que Albert lo llamaba, haciendo resonar el imponente edificio con el nombre de su amigo. Franz, sin embargo, no obedeció a la llamada hasta cerciorarse de que los dos hombres cuya conversación había escuchado se encontraban a la distancia suficiente para evitar un encuentro con ellos en su descenso. Diez minutos después de la partida de los desconocidos, Franz iba de camino a la Piazza di Spagna, escuchando con estudiada indiferencia la erudita disertación que pronunciaba Albert, al modo de Plinio y Calpurnio, acerca

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