Franz—, ¿estaba Luigi Vampa en el carruaje con los campesinos romanos?
—Fue él quien conducía, disfrazado de cochero —respondió Peppino.
—¿Y bien? —dijo el conde.
«Bien, pues el francés se quitó la máscara; Teresa, con el consentimiento del jefe, hizo lo mismo. El francés le pidió una cita; Teresa se la dio; solo que, en vez de Teresa, fue Beppo quien acudió a las escalinatas de la iglesia de San Giacomo».
—¡Cómo! —exclamó Franz—, ¿la campesina que le arrebató el mocoletto...?
—Era un muchacho de quince años —respondió Peppino—. Pero no fue ninguna deshonra para su amigo haberse dejado engañar; Beppo ha embaucado a muchos otros.
—¿Y Beppo lo sacó fuera de las