Y en su última mirada, mientras nos alejábamos, vi que le daba mucha lástima de mí. Me alegró verlo. Sentí por mi antiguo "yo" lo que los muertos pueden sentir si alguna vez revisitan estos lugares. Me alegró ser recordado con ternura, compadecido con suavidad, no ser del todo olvidado.
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XLV. En fideicomiso
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