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nydus/Bleak HousePublic
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XXVII. Más de un veterano

La vieja dijo que no iba bien; buena intención, pero falta de flexibilidad; prueba con el fagot. La vieja le pidió prestado un fagot al director de la banda del Regimiento de Rifles. Practicaba en las trincheras. ¡Fui progresando, conseguí otro, me gano la vida con él!”

George comenta que está fresca como una rosa y sana como una manzana.

—La vieja —responde el señor Bagnet— es una mujer rematadamente estupenda. En consecuencia, es como un día rematadamente estupendo. Cada vez está más estupenda a medida que pasa el tiempo. Jamás he visto a nadie que se le compare a la vieja. Pero jamás se lo reconozco en su presencia. ¡Hay que mantener la disciplina!

Prosiguiendo su charla sobre asuntos indiferentes, caminan de arriba abajo por la pequeña calle, llevando el mismo paso y compás, hasta que Quebec y Malta los llaman para hacer justicia al cerdo con verduras, sobre las cuales la señora Bagnet, a modo de capellán militar, pronuncia una breve bendición. En la distribución de estos comestibles, como en cualquier otro deber doméstico, la señora Bagnet despliega un sistema exacto: se sienta con cada plato frente a ella, asignando a cada porción de cerdo su correspondiente parte de caldo, verduras, patatas e incluso mostaza, sirviéndolo completo. Habiendo servido asimismo la cerveza de una lata y provisto así al rancho de todo lo necesario, la señora Bagnet procede a calmar su propia hambre, que se encuentra en un estado saludable. El equipo del rancho, si es que así puede denominarse el menaje de mesa, se compone principalmente de utensilios de cuerno y estaño que han prestado servicio en varias partes del mundo.

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