Comportamiento
Richard nos dejó en la misma noche siguiente para comenzar su nueva carrera, y encomendó a Ada a mi cuidado con gran amor hacia ella y gran confianza en mí. Me conmovió entonces reflexionar, y me conmueve ahora, más íntimamente, recordar (teniendo lo que tengo que contar) cómo ambos pensaban en mí, aun en aquel momento tan absorbente. Yo era parte de todos sus planes, para el presente y para el futuro. Yo debía escribirle a Richard una vez por semana, rindiéndole mi fiel informe sobre Ada, quien le escribiría a él cada dos días. A mí se me mantendría informada, de su propio puño y letra, de todas sus labores y éxitos; yo debía observar cuán resuelto y perseverante sería él; yo sería la dama de honor de Ada cuando se casaran; yo viviría con