los señores Kenge y Carboy para el señor Boythorn en la que le comunicaban que uno de sus dependientes se presentaría en su casa al mediodía. Como era el día de la semana en que yo pagaba las cuentas, ponía al día mis libros y dejaba los asuntos de la casa lo más ordenados posible, me quedé en casa mientras el señor Jarndyce, Ada y Richard aprovechaban un día muy hermoso para hacer una pequeña excursión. El señor Boythorn debía esperar al dependiente de Kenge y Carboy y luego ir a pie a su encuentro para reunirse con ellos a la vuelta.
¡Bien! Yo estaba muy ocupada, examinando los libros de los comerciantes, sumando columnas, pagando dinero, archivando recibos y, me atrevo a decir, armando un gran alboroto por todo ello cuando anunciaron al señor Guppy y lo hicieron pasar. Había albergado la idea de que el dependiente que iban a enviar pudiera ser el joven que me había recibido en la oficina de carruajes, y me alegró verlo, porque estaba asociado a mi felicidad presente.