dandy sobre la plebe carente de fe en las cosas en general, refiriéndose a las cosas que ya han sido probadas y halladas deficientes, ¡como si un tipo ruin perdiera inexplicablemente la fe en una moneda falsa después de descubrir que lo es! Que harían a la plebe muy pintoresca y fiel retrasando las agujas del reloj del tiempo y cancelando unos cuantos cientos de años de historia.
También hay damas y caballeros de otra laya, no tan nueva, pero muy elegante, que han acordado ponerle un barniz terso al mundo y reprimir todas sus realidades.
- Para quienes todo debe ser lánguido y bonito.
- Que han descubierto la paralización perpetua.
- Que no han de regocijarse por nada ni entristecerse por nada.
- Que no deben dejarse perturbar por las ideas.
Sobre quienes incluso las bellas artes, presentes con polvos y caminando de espaldas como el Lord Chamberlain, deben ataviarse con los patrones de modistas y sastres de generaciones pasadas y tener mucho cuidado de no tomarse nada en serio ni recibir impresión alguna de la época en marcha.
Luego está mi lord Boodle, de considerable reputación en su partido, que sabe lo que es un cargo oficial y que le dice a Sir Leicester Dedlock con mucha gravedad, después de cenar, que la verdad es que no ve hacia dónde se encamina la época actual. * Un debate no es lo que solía ser un debate; * la Cámara no es lo que la Cámara solía ser; * hasta un Gabinete no es lo que era antes. Observa con asombro que, en el supuesto de que el actual gobierno fuera derrocado, la limitada opción de la Corona para la formación de un nuevo ministerio recaería entre lord Coodle y Sir