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nydus/Bleak HousePublic
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XI. Nuestro querido hermano

comentando que para cantar caracterizado no conoce a nadie que lo iguale y que el vestuario de caracterización de ese hombre llenaría un carro.

Así, gradualmente, el Sol’s Arms se funde en la noche sombrienta y luego brota de ella con fuerza de gas.

Al llegar la hora de la Reunión Armónica, el caballero de celebridad profesional ocupa la presidencia, tiene enfrente (muy rojo el rostro) a Little Swills; sus amigos los rodean y apoyan al talento de primera categoría.

En el cenit de la velada, Little Swills dice: «Caballeros, si me lo permiten, intentaré una breve descripción de una escena de la vida real que tuvo lugar aquí hoy».

Es muy aplaudido y alentado; sale del cuarto como Swills; entra como el forense (que no se le parece en lo más mínimo en el mundo); describe la investigación, con intervalos recreativos de acompañamiento de pianoforte, con el estribillo:

Con su (del forense) tirurí tirurá, tirurí tirurá, tirurí tirurá, ¡Dí!

El piano tintineante por fin calla, y los amigos de la Armonía se acomodan en torno a sus almohadas. Luego hay descanso en torno a la solitaria figura, ya yacente en su última morada terrenal, y es vigilada por los ojos demacrados tras las contraventanas durante unas horas tranquilas de la noche. Si este hombre desamparado hubiera podido ser visto proféticamente yaciendo aquí por la madre en cuyo pecho se acurrucó, siendo un niño pequeño, con los ojos alzados hacia su rostro amoroso y la mano suave que apenas sabía cómo cerrarse sobre el cuello al que trepaba, ¡qué imposibilidad habría parecido la visión!

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