En cuanto a Volumnia, sir Leicester la acompaña escaleras abajo, tan elocuente sobre el tema como si hubiera un levantamiento general en el norte de Inglaterra para apoderarse de su tarro de colorete y su collar de perlas. Y así, entre el traqueteo de doncellas y ayudas de cámara —pues es uno de los atributos de su parentesco que, por muy difícil que les resulte mantenerse a sí mismos, deben mantener doncellas y ayudas de cámara—, los primos se dispersan a los cuatro vientos; y el único viento invernal que sopla hoy sacude una lluvia de los árboles cercanos a la casa abandonada, como si todos los primos se hubieran convertido en hojas.
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XXVIII. El maestro de hierro
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