vaya! Lo crees porque divago un poco. Es muy absurdo divagar un poco, ¿no es así? Muy confuso también. Para la cabeza. A mí me lo parece. Pero, querida mía, he estado allí muchos años, y me he fijado. Son la maza y el sello sobre la mesa.
¿Qué podían hacer, creía ella? Le pregunté con suavidad.
—Atraer —replicó la señorita Flite—. Atraer a la gente hacia ti, querida. Atraer la paz de su interior. El sentido común. La buena presencia. Las buenas cualidades. ¡Hasta los he sentido arrancar mi descanso por la noche! ¡Demonios fríos y relucientes!
Me dio varios golpes en el brazo y asintió con buen humor, como si estuviera ansiosa por que entendiera que no tenía motivo para temerle, aunque hablara con tanta sombría gravedad y me confiara estos terribles secretos.