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nydus/Bleak HousePublic
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Table of Contents

LXVI

En lo más hondo de Lincolnshire

Reina un silencio sepulcral en Chesney Wold en estos días alterados, al igual que en una parte de la historia familiar.

Cuenta la historia que Sir Leicester pagó a algunos de los que habrían podido hablar para que guardaran silencio; pero es una historia coja, que susurra débilmente y se arrastra por ahí, y cualquier chispa de vida más brillante que muestre pronto se apaga.

Se sabe a ciencia cierta que la hermosa Lady Dedlock yace en el mausoleo del parque, donde los árboles forman un arco oscuro sobre ella y se oye al búho hacer resonar los bosques por noche; pero de dónde la trajeron a casa para ser sepultada entre los ecos de aquel lugar solitario, o cómo murió, es todo un misterio.

Algunas de sus viejas amigas, que se hallaban principalmente entre las bellezas de mejillas color melocotón y gargantas de esqueleto, llegaron a decir alguna vez, mientras jugaban de un modo macabro con grandes abanicos —como bellezas reducidas a coquetear con la Parca tras haber perdido a todos sus demás galanes—, llegaron a decir alguna vez, cuando el mundo se congregaba, que les extrañaba que las cenizas de los Dedlock, entumecidas en el mausoleo, no se sublevasen jamás ante la profanación de su compañía.

Pero los Dedlock de ultratumba se lo toman con mucha calma y nunca se ha sabido que pusieran objeción alguna.

Desde entre los helechos de la hondonada, y serpenteando por el camino de herradura entre los árboles, llega a veces hasta este solitario rincón el

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