reserva sobre estos asuntos. Y como nuestros mayores esfuerzos solo conseguían arrancar del propio Richard la tajante garantía de que todo iba sobre ruedas y de que por fin marchaba realmente bien, nuestra ansiedad no se vio muy aliviada por su parte.
Supimos, sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, que se había presentado una nueva solicitud al Lord Canciller en nombre de Richard como menor de edad y bajo tutela, y no sé qué más, y que hubo una gran cantidad de discursos, y que el Lord Canciller lo calificó en audiencia pública de menor molesto y caprichoso, y que el asunto fue pospuesto y vuelto a posponer, remitido, informado e objeto de peticiones hasta que Richard comenzó a dudar (según nos dijo) de si, en caso de llegar a entrar en el ejército, no lo haría como un