Una vuelta de tuerca
—Ahora bien —dice el señor George—, ¿qué puede ser esto? ¿Es cartucho de fogueo o bala? ¿Un tiro al aire o un disparo verdadero?
Una carta abierta es el objeto de las especulaciones del soldado, y parece desconcertarle enormemente. La mira a la distancia de un brazo, se la acerca, la sostiene con la mano derecha, la sostiene con la mano izquierda, la lee con la cabeza inclinada hacia este lado, con la cabeza inclinada hacia el otro, frunce las cejas, las eleva, y aun así no logra explicársela. La alisa sobre la mesa con la pesada palma de la mano y, paseando pensativo de arriba abajo por la galería, se detiene ante ella de vez en cuando para abordarla con una mirada renovada. Ni siquiera eso da resultado. «¿Se trata», sigue meditando el