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nydus/Bleak HousePublic
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VI. Como en casa propia

preparativos para la cena; con el rostro de su generoso dueño iluminando todo cuanto veíamos; y con la justa cantidad de viento afuera como para entonar un suave acompañamiento a todo cuanto oíamos, nuestras primeras impresiones de Bleak House.

—Me alegra que os guste —dijo el señor Jarndyce cuando hubo vuelto a llevarnos a la salita de Ada—. No presume de nada, pero espero que sea un lugar acogedor y lo será aún más con vuestras caras tan alegres en él. Tenéis apenas media hora antes de cenar. Aquí no hay nadie más que la mejor criatura del mundo: una niña.

—¡Más niños, Esther! —dijo Ada.

—No me refiero literalmente a un niño —continuó el señor Jarndyce—; no un niño en años. Es un hombre hecho y derecho —es al menos tan viejo como yo—, pero en simplicidad, frescura, entusiasmo y una

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