Y permítame suplicarle que considere que el esclarecimiento de este misterio y el descubrimiento del verdadero autor de este acto pueden ser de la mayor importancia para otros además de usted mismo.
Me escuchó respetuosamente pero sin prestar mucha atención a estas palabras, que pronuncié un poco vuelto de espaldas hacia él, ya camino de la puerta; estaba observando (esto me lo contaron después) mi estatura y mi complexión, que parecieron llamarle la atención de repente.
—Es curioso —dijo—. ¡Y sin embargo, eso creí en su momento!
Mi tutor le preguntó qué quería decir.
—Pues bien, señor —respondió—, cuando mi mala fortuna me llevó a la escalera del difunto la noche de su asesinato, vi pasar junto a mí en la oscuridad una silueta tan parecida a la de la señorita Summerson, que faltó poco para que le hablara.