buena pareja ni por edad ni por carácter, y no tenían hijos que sirvieran de moderadores entre ambos. Tras la muerte de su hermano favorito, un joven caballero, asesinado en las guerras civiles (por un pariente cercano de Sir Morbury), su sentimiento fue tan violento que llegó a odiar a la estirpe con la que había emparentado. Cuando los Dedlock se disponían a partir de Chesney Wold a caballo por la causa del rey, se cree que en más de una ocasión bajó a hurtadillas a las caballerizas en lo más profundo de la noche para cojear a sus caballos; y cuenta la historia que, en una ocasión a semejantes horas, su marido la vio deslizarse escaleras abajo y la siguió hasta el box donde se encontraba su propio caballo favorito. Allí la asió por la muñeca, y en un forcejeo, o en una caída, o debido a que el caballo se asustó y tiró una coz, ella resultó coja de la cadera y desde aquella hora comenzó a
La ama de llaves ha bajado la voz a poco más que un susurro.
«Había sido una dama de hermosa figura y noble porte. Jamás se quejó del cambio; nunca le habló a nadie de su cojera ni de sus dolores, pero día tras día intentaba caminar por la terraza y, con la ayuda de la balaustrada de piedra, iba y venía, iba y venía, iba y venía, entre sol y sombra, con mayor dificultad cada día.
Por fin, una tarde su marido (a quien ella, por mucho que se lo rogara, no le había dirigido la palabra desde aquella noche), de pie junto al gran ventanal del sur, la vio desplomarse sobre el pavimento. Se apresuró a bajar para levantarla, pero ella lo rechazó mientras se inclinaba sobre ella y, mirándolo fija y fríamente, le dijo:
"Moriré aquí donde he caminado. Y caminaré aquí, aunque esté en mi tumba. Caminaré aquí hasta que el orgullo de esta casa sea humillado. Y cuando la calamidad o la desgracia se avecinen, ¡que escuchen los Dedlock mi paso!" »