otros atributos frenológicos similares, no está peor de lo que solía estar. Todo lo que el abuelo del señor Smallweed guardó jamás en su mente fue una lombriz al principio, y es una lombriz al final. En toda su vida nunca ha criado una sola mariposa.
El padre de este agradable abuelo, del vecindario de Mount Pleasant, era una especie de araña bípeda de piel córnea y dedicada a ganar dinero que tejía telarañas para atrapar moscas desprevenidas y se retiraba a los agujeros hasta que caían en la trampa. El nombre del dios de este viejo pagano era Interés Compuesto. Vivió para él, se casó con él, murió de él. Habiendo sufrido una fuerte pérdida en una pequeña empresa honesta en la que se suponía que toda la pérdida iba a ser para el otro lado, se rompió algo—algo necesario para su existencia, por lo que no pudo ser su corazón— y puso fin a su carrera. Como su carácter no era bueno y se había criado en una escuela benéfica en un curso completo, a base de preguntas y respuestas, de aquellos antiguos pueblos, los amorreos y los hititas, se le citaba frecuentemente como ejemplo del fracaso de la educación.
Su espíritu brillaba a través de su hijo, a quien siempre le había predicado la necesidad de «salir al mundo» a temprana edad y al que hizo pasante en el despacho de un escribano avispado a los doce años. Allí el joven perfeccionó su mente, que era de índole austera y aprensiva, y desarrollando los dones de la familia, se elevó gradualmente hasta la profesión