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nydus/Bleak HousePublic
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XXI. La familia Smallweed

contra su sillón como a una marioneta rota. El excelente viejo, al ser en esos momentos un mero saco de ropa con un casquete negro en la parte superior, no presenta un aspecto muy animado hasta que su nieta lo somete a las dos operaciones de sacudirlo como a una gran botella y zarandearlo y golpearlo como a un gran almohadón. Una vez que estos medios logran manifestar en él algún indicio de cuello, él y la compañera del atardecer de su vida vuelven a quedar frente a frente en sus dos sillones de orejas, como un par de centinelas olvidados desde hace mucho en su puesto por el sargento negro, la Muerte.

Judy, la gemida, es una digna compañía para estos socios. Es tan indudablemente hermana del joven Mr. Smallweed que los dos amasados en uno apenas harían una persona joven de proporciones medianas, mientras que ella ejemplifica tan felizmente el ya mencionado parecido familiar con la tribu de los monos que, ataviada con una túnica de lentejuelas y un gorro, podría pasearse por la meseta en la parte superior de un organillo sin causar gran revuelo como un espécimen inusual.

Bajo las circunstancias actuales, sin embargo, va vestida con un sencillo y escueto vestido de tejido marrón.

Judy nunca había tenido una muñeca, jamás había oído hablar de Cenicienta, nunca había jugado a nada. A la edad de unos diez años, se encontró en compañía de niños un par de veces, pero los niños no se llevaban bien con Judy, y Judy no se llevaba bien con ellos. Parecía un animal de otra especie, y había

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