Springing a Mine
Refrescado por el sueño, el señor Bucket se levanta temprano por la mañana y se prepara para una jornada maratoniana. Embellecido con la ayuda de una camisa limpia y un cepillo de pelo mojado, instrumento con el que, en ocasiones solemnes, se engomina los escasos mechones que le quedan tras su vida de arduo estudio, el señor Bucket se zampa un desayuno de dos chuletas de cordero como base para trabajar, acompañado de té, huevos, tostadas y mermelada en proporción equivalente. Tras haber disfrutado mucho de estos fortalecedores manjares y de haber mantenido una sutil consulta con su demonio familiar, le instruye con confianza a Mercurio «que le mencione discretamente a Sir Leicester Dedlock, Baronet, que en cuanto esté listo para mí, yo estoy listo para él». Como respuesta, llega un amable mensaje de que Sir Leicester se dará prisa en