Más de un viejo soldado
El señor George no tiene mucho que cabalgar con los brazos cruzados sobre el pescante, pues su destino es Lincoln’s Inn Fields. Cuando el cochero detiene los caballos, el señor George baja y, asomándose a la ventanilla, dice: «¿Cómo?, ¿el señor Tulkinghorn es su hombre, eh?».
—Sí, querido amigo. ¿Lo conoce, señor George?
—Vaya, he oído hablar de él; también lo he visto, creo. Pero no lo conozco, y él no me conoce a mí.
Se procede a continuación a subir al señor Smallweed al piso de arriba, lo cual se hace a la perfección con la ayuda del trooper.
Es llevado al gran despacho del señor Tulkinghorn y depositado sobre la alfombra turca ante la chimenea. El señor Tulkinghorn no se encuentra presente en este momento, pero volverá en seguida.
El ocupante del banco del recibidor, tras haber dicho esto, atiza el fuego y deja que el triunvirato entre en calor.
Mr. George siente una gran curiosidad respecto a la habitación. Mira hacia arriba, hacia el techo pintado, mira a su alrededor contemplando los viejos libros de leyes, observa los retratos de los grandes clientes y lee en voz alta los nombres que figuran en las cajas.
“—Sir Leicester Dedlock, Baronet—”, lee el señor George pensativamente. —¿Ah? «Mansión de Chesney Wold». ¡Hum!