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nydus/Bleak HousePublic
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VI. Como en casa propia

sus formas algo entre un esqueleto de bambú y una gran pajarera, y que había sido traída de la India nadie sabía por quién ni cuándo. Desde estos llegabas al cuarto de Richard, que era en parte biblioteca, en parte sala de estar, en parte dormitorio, y que parecía en verdad una cómoda mezcla de muchas habitaciones.

De ahí se pasaba directamente, tras un breve intervalo de pasillo, a la habitación austera donde el señor Jarndyce dormía, todo el año, con la ventana abierta, su armazón de cama sin cortinaje alguno en mitad del suelo para que hubiera más aire, y su baño frío esperándolo con la boca abierta en una salita contigua.

De allí se salía a otro pasillo, donde había una escalera de servicio y donde se oía frotar a los caballos fuera, en las caballerizas, y se les ordenaba que se tuvieran en pie y se apartaran, pues resbalaban muchísimo sobre las piedras irregulares.

O bien podíais, si salíais por otra puerta (cada habitación tenía al menos dos), bajar directamente al vestíbulo de nuevo mediante media docena de escalones y un bajo arco, preguntándoos cómo habíais vuelto allí o cómo habíais logrado salir.

Los muebles, más anticuados que viejos, al igual que la casa, eran agradablemente irregulares. El dormitorio de Ada estaba lleno de flores⁠—en cretona y papel, en terciopelo, en labor de aguja, en el brocado de dos sillas rígidas y cortesanas que se encontraban, cada una acompañada por un pequeño paje a modo de escabel para mayor pompa, a ambos lados de la chimenea.

Nuestro salón era verde y tenía enmarcados y acristalados en las paredes numerosos pájaros sorprendentes y sorprendidos, que miraban desde los cuadros a una

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