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nydus/Bleak HousePublic
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XII. De guardia

el pecho de las camareras mal alojadas surge un ardiente sentimiento de agravio que resulta imposible apaciguar. Solo una habitación está vacía. Es una estancia en una torre, de tercer orden de mérito, amueblada con sencillez pero comodidad y con un aire de despacho anticuado. Es el cuarto del señor Tulkinghorn y jamás se le asigna a nadie más, pues él puede presentarse en cualquier momento. Aún no ha llegado. Es su tranquila costumbre cruzar el parque a pie desde el pueblo cuando hace buen tiempo, dejarse caer por esta habitación como si no hubiera salido de ella desde la última vez que se le vio allí, pedir a un sirviente que informe a Sir Leicester de su llegada por si lo necesitaran, y aparecer diez minutos antes de cenar en la penumbra de la puerta de la biblioteca. Duerme en su torreón con un mástil quejumbroso sobre su cabeza y tiene un tejado de plomo al aire libre donde, cualquier hermosa mañana en que se encuentra aquí, se puede ver su silueta negra paseando antes de desayunar como una especie de grajo de mayor tamaño.

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