en los hombros cuando él pasaba se adelantaron con una pequeña suscripción, y —en general— no tan mal. De igual manera con Charlotte. Alguna gente no la emplea porque era hija de un seguidor; alguna gente que sí la emplea se lo echa en cara; algunos se ponen medallas por tenerla trabajando para ellos, con eso y todas sus desventajas a cuestas, y tal vez le pagan menos y abusan más de ella. Pero es más paciente de lo que otros serían, y además es lista, y siempre dispuesta, hasta el límite de sus fuerzas y más allá. Así que yo diría, en general, no tan mal, señor, pero podría ser mejor.
La señora Blinder se sentó para darse una oportunidad más favorable de recuperar el aliento, agotado de nuevo por tanto hablar antes de haberse recuperado por completo.
El señor Jarndyce se disponía a hablarnos cuando su atención se vio atraída por la brusca entrada en la sala del señor Gridley, de quien se había hablado y a quien habíamos visto al subir.