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nydus/Bleak HousePublic
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XXV. La señora Snagsby lo ve todo

“Mis amigos —continúa después de secarse la gorda cabeza durante un buen rato, y esta echa tanto humo que parece encender con ella su pañuelo de bolsillo, el cual echa humo también después de cada pasada—, para proseguir con el tema que nos esforzamos con nuestros humildes dones en enmendar, indaguemos en espíritu de amor qué es esa Ver-dá a la que he aludido. Pues, mis jóvenes amigos —dirigiéndose de repente a los aprendices y a Guster, para consternación de estos—, si el médico me dice que el calomelano o el aceite de ricino son buenos para mí, puedo preguntar naturalmente qué es el calomelano y qué es el aceite de ricino. Puedo desear que se me informe de eso antes de medicarme con uno o con ambos. Ahora bien, mis jóvenes amigos, ¿qué es entonces esta Ver-dá? Primeramente (en espíritu de amor), ¿cuál es la clase corriente de Ver-dá, la de faena, la de todos los días, mis jóvenes amigos? ¿Es el engaño?”.

—¡Ah... aah! —exclama la señora Snagsby.

«¿Es represión?»

Un estremecimiento en negativo por parte de la señora Snagsby.

“¿Es reserva?”

Un movimiento de cabeza por parte de la señora Snagsby⁠: muy largo y muy tenso.

—No, mis amigos, no es ninguna de estas. Ninguno de estos nombres le pertenece. Cuando este joven pagano que hoy se encuentra entre nosotros —que ahora, mis amigos, duerme, con el sello de la indiferencia y la perdición

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