Un coro social
El asombro se sienta entronizado en los semblantes del círculo de conocidos del señor y la señora de Alfred Lammle, cuando la venta de sus muebles de primera clase y enseres (incluyendo una Mesa de Billar en letras mayúsculas), «en pública subasta, en virtud de un embargo», se anuncia públicamente sobre una alfombra ondeante en Sackville Street.
Pero nadie está ni remotamente tan asombrado como Hamilton Veneering, Esquire, miembro del Parlamento por Pocket-Breaches, quien al instante empieza a descubrir que los Lammle son las únicas personas jamás registradas en su alma que no son los amigos más antiguos y queridos que tiene en el mundo.
La señora de Veneering, mujer del miembro del Parlamento por Pocket-Breaches, como fiel esposa comparte el descubrimiento y el inexpresivo asombro de su esposo.
Tal vez los dos Veneering consideren que este último sentimiento indecible se debe en particular a su reputación, debido a que antaño se rumoreaba que algunas de las cabezas más prudentes de la City habían negado con la cabeza cuando se mencionaban los cuantiosos negocios y la gran riqueza de Veneering.
Pero es indudable que ni el señor ni la señora Veneering hallan palabras para expresar su asombro, por lo que se ven en la necesidad de ofrecer a los amigos más antiguos y queridos que tienen en el mundo una cena de asombro.