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nydus/Our Mutual FriendPublic
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IV. Un feliz aniversario

«Mamá parecía haber tenido un presentimiento indefinible de lo que ocurrió después, pues me instaba con frecuencia: "Un hombre pequeño no. ¡Prométeme, hija mía, un hombre pequeño no. Nunca, nunca, nunca te cases con un hombre pequeño!". Papá también solía comentarme (poseía un humor extraordinario) "que una familia de ballenas no debe emparentarse con boquerones". Como es de suponer, los ingenios de la época buscaban con ahínco su compañía, y nuestra casa era su punto de reunión constante. He llegado a ver allí hasta tres grabadores en plancha de cobre intercambiándose las más exquisitas agudezas y réplicas al mismo

(Aquí el señor Sampson se rindió en cautiverio y dijo, con un movimiento inquieto en su silla, que tres era un número elevado y debió de ser de lo más entretenido.)

“Entre los miembros más destacados de aquel distinguido círculo, había un caballero que medía seis pies y cuatro pulgadas de altura. No era grabador”. (Aquí el señor Sampson dijo, sin motivo alguno, Claro que no). “Este caballero tuvo la amabilidad de honrarme con unas atenciones que no pude dejar de comprender”. (Aquí el señor Sampson murmuró que, llegado el caso, siempre se notaba). “Inmediatamente anuncié a mis dos padres que tales atenciones estaban mal encaminadas, y que yo no podía favorecer su pretensión. ¿Preguntaron si era demasiado alto? Respondí que no era la estatura, sino que el intelecto era demasiado elevado. En nuestra casa, dije, el tono

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