billetes de banco nuevos. Cuídela bien, y aquí le doy la mano, y gracias de nuevo.
—Tendré más cuidado con ella que si fuera de una imagen de oro —dijo Sloppy—, y ahí le doy las dos manos, señorita, y pronto volveré otra vez.
Pero, el mayor acontecimiento de todos en la nueva vida del señor y la señora John Harmon fue una visita del señor y la señora Eugene Wrayburn. Tristemente pálido y ajado estaba el otrora apuesto Eugene, y caminaba apoyándose en el brazo de su esposa y recargándose fuertemente en un bastón. Pero cada día se hacía más fuerte y estaba mejor, y los médicos declaraban que tal vez con el tiempo no quedara muy desfigurado. Era un gran acontecimiento, en verdad, cuando el señor y la señora Eugene Wrayburn