CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Our Mutual FriendPublic
Página 681 de 1361
Table of Contents

XVI. Una ocasión de aniversario

Pero aseguraos de que, bien bajo la fascinación de la mirada y la sonrisa del señor Lammle, está sentada la pequeña Georgiana. Y aseguraos de que cerca de la pequeña Georgiana, también bajo la inspección del mismo caballero pelirrojo, está sentado Fledgeby.

Más de dos o tres veces mientras el desayuno está en marcha, el señor Twemlow da un pequeño y repentino giro hacia la señora Lammle, y luego le dice: «¡Le pido perdón!».

Como esta no es la manera habitual de Twemlow, ¿por qué es su manera hoy?

Pues bien, la verdad es que Twemlow sufre repetidamente la impresión de que la señora Lammle le va a hablar, y al girarse descubre que no es así, y por lo general que ella tiene los ojos puestos en Veneering. Extraño que esta impresión persista de tal modo en Twemlow después de ser corregida, pero así es.

Lady Tippins, que participa generosamente de los frutos de la tierra (incluyendo el zumo de uva en dicha categoría), se vuelve más animada y se esmera en hacer saltar chispas de Mortimer Lightwood. Siempre se entiende entre los iniciados que ese amante infiel debe ser colocado a la mesa enfrente de Lady Tippins, quien a partir de él encenderá la chispa de la conversación. En una pausa de la masticación y la deglución, Lady Tippins, contemplando a Mortimer, recuerda que fue en casa de nuestros queridos Veneering, y en presencia de una compañía que sin duda está toda aquí, donde él les contó su historia del hombre de ninguna parte, que después se hizo tan horriblemente interesante y vulgarmente popular.

—Sí, Lady Tippins —asiente Mortimer—; como dicen en el teatro: «¡Así es!».

681