de un modo encantador por estos ejercicios—, ¿el piso nuevo, tal como está, le servirá al bebé? Esa es la cuestión.
—Sentí que esa era la cuestión —respondió él—, y por eso dispuse que vinieras conmigo a verlo mañana por la mañana.
Cita concertada, en consecuencia, para que Bella fuera con él mañana por la mañana; beso a John; y Bella encantada.
Cuando llegaron a Londres en cumplimiento de su pequeño plan, tomaron un coche de punto y se dirigieron hacia el oeste.
No solo se dirigieron hacia el oeste, sino que se adentraron en aquella sección occidental específica que Bella había visto por última vez cuando apartó su rostro de la puerta del señor Boffin.
No solo se adentraron en esa sección específica, sino que al fin penetraron en aquella misma calle.
No solo penetraron en esa misma calle, sino que al fin se detuvieron en aquella misma casa.