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nydus/Our Mutual FriendPublic
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VIII. En el que ocurre una fuga inocente

plazca y gastarlo exactamente como creas conveniente. Por último, ten en cuenta, papá, que no es el fruto de ningún plan avaricioso. Tal vez, si lo fuera, ¡tu pequeña y mercenaria hija no dispondría de ello con tanta

Después de lo cual, le tiró del abrigo con ambas manos y lo dejó todo torcido al abotonarle la prenda sobre el preciado bolsillo del chaleco, y luego ató sus hoyuelos a las cintas de su capota de un modo muy ladino, y se lo llevó de vuelta a Londres.

Una vez ante la puerta del señor Boffin, lo colocó con la espalda contra ella, lo cogió tiernamente de las orejas como asas prácticas para su propósito y lo besó hasta que él dio golpes dobles y sordos en la puerta con la parte trasera de la cabeza.

Hecho esto, le recordó una vez más su pacto y se apartó de él alegremente.

No tan alegremente, sin embargo, como para que las lágrimas no le llenaran los ojos mientras él se alejaba calle abajo en la oscuridad. No tan alegremente, como para que varias veces no dijera: «¡Ay, pobrecito papá! ¡Ay, pobrecito querido, esforzado y desastroso papá!» antes de armarse de valor para llamar a la puerta. No tan alegremente, como para que el brillante mobiliario no pareciera intimidarla con su mirada, como si exigiera ser comparado con los muebles mugrientos de su casa. No tan alegremente, como para no caer en el más profundo abatimiento al quedarse hasta tarde en su propia habitación, y no rompiera a llorar con toda el alma, deseando, ahora que el difunto viejo John Harmon nunca hubiera hecho un testamento sobre ella, ahora que el difunto joven John Harmon hubiera vivido para casarse con ella. —Cosas contradictorias que desear —dijo Bella—, ¡pero mi vida y mi suerte son tan contradictorias en conjunto que qué puedo esperar de mí

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