y clavando en él una mirada tan sombriza que este volvió a taparlo—: El señor Sampson, como amigo de esta familia y asiduo a esta casa, es, estoy convencida, demasiado educado para inmiscuirse ante semejante invitación.
Esta exaltación del joven caballero movió a la concienzuda señora Boffin al arrepentimiento por haber cometido una injusticia con él en su pensamiento, y en consecuencia a decir que ella y el señor Boffin se alegrarían de verle en cualquier momento; una gentileza que él reconoció espléndidamente respondiendo, con su tapón sin quitar: «Muy agradecido, pero siempre estoy ocupado, día y noche».
Sin embargo, compensando Bella todos los inconvenientes al responder a los avances de los Boffin de una manera encantadora, esa pareja desprovista de pretensiones quedó en general muy satisfecha, y le propuso a la mencionada Bella que, tan pronto como estuvieran en condiciones de recibirla de un modo acorde a sus deseos, la señora Boffin regresaría con la noticia del hecho.