trampa; jamás llegaré a comprenderlo. Incluso en este momento, mientras dejo atrás el río camino de casa, no me cabe en la cabeza que discurra entre mí y aquel paraje, ni que el mar esté donde está. Pero esto no es pensarlo hasta el final; esto es dar un salto hasta el presente.
“No lo habría podido hacer, de no ser por la fortuna que llevaba en el cinturón impermeable alrededor de mi cuerpo. ¡No una gran fortuna, cuarenta y pico de libras para el heredero de ciento y pico de mil! Pero fue suficiente. Sin ella me habría tenido que revelar. Sin ella, jamás habría podido ir a esa cafetería Exchequer, ni alquilar las habitaciones de la señora Wilfer.
"Unos doce días viví en aquel hotel, antes de la noche en que vi el cadáver de Radfoot en la Comisaría.
El inexpresible horror mental que padecía, como una de las consecuencias del veneno, hace que el intervalo parezca mucho mayor, pero sé que no pudo haber sido más largo. Ese sufrimiento ha ido debilitándose gradualmente desde entonces, y solo me ha sobrevenido a arrebatos, y espero estar libre de él ahora; pero aun ahora, a veces tengo que pensar, contenerme y detenerme antes de hablar, o no podría decir las palabras que quiero decir.
“Otra vez me desvío sin pensarlo hasta el final. No está tan lejos el final como para que tenga la tentación de interrumpirlo. ¡Ahora, derecho al grano!”
“I examinaba los periódicos todos los días en busca de noticias de que estaba desaparecido, pero no vi ninguna. Al salir a caminar esa noche (pues me mantenía retirado mientras había luz), encontré a una multitud reunida alrededor de un cartel fijado en Whitehall.