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nydus/Our Mutual FriendPublic
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III. Una obra maestra

Veneering inmediatamente menciona la bendición que considera que es poseer un amigo capaz de semejantes grandes sugerencias administrativas, y realmente se muestra eufórico ante esta batida de Boots y Brewer, al tratarse de una idea que reviste un aspecto electoral y parece decididamente cosa seria.

Dejando a Podsnap a galope tendido, se abalanza sobre Boots and Brewer, quienes se agrupan en torno a él con entusiasmo tomando inmediatamente taxis en direcciones opuestas.

Luego, Veneering acude al caballero experto en leyes que cuenta con la confianza de Britania, y con él despacha algunos asuntos delicados de negocios, y publica un manifiesto dirigido a los electores independientes de Pocket-Breaches, anunciando que acude a ellos en busca de sus votos, tal como el marinero regresa al hogar de su temprana infancia: una frase que no desmerece por el hecho de que él jamás haya estado cerca de ese lugar en su vida, ni sepa siquiera con certeza dónde queda.

La señora Veneering, durante esas mismas horas memorables, no se queda de brazos cruzados. Tan pronto como el carruaje emprende la marcha, en perfecto estado de revista, ella se sube a él, en perfecto estado de revista, y da la orden: «A casa de lady Tippins».

Ese encanto de mujer vive sobre una corsetería en las lindes de Belgravia, la cual exhibe en el escaparate de la planta baja un modelo a tamaño real de una distinguida beldad con enagua azul, corsé en mano, mirando por encima del hombro a la ciudad con inocente sorpresa. Y bien puede hacerlo, al verse a sí misma vistiéndose en tales circunstancias.

¿Lady Tippins en su casa? Lady Tippins en su casa, con la habitación a oscuras, y la espalda (como la de la señora de la ventana del piso bajo, aunque por un motivo distinto) hábilmente vuelta hacia la luz. Lady Tippins está tan sorprendida de ver a su querida señora Veneering tan temprano —la hermosa criatura lo llama en mitad de la noche— que los párpados casi se le suben, bajo el influjo de tal emoción.

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