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nydus/Our Mutual FriendPublic
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III. Una obra maestra

Cuando llega el momento de que Veneering suelte un tartamudeo pulcro y oportuno ante los hombres de Pocket-Breaches, solo Podsnap y Twemlow lo acompañan en ferrocarril a ese recóndito lugar.

El caballero letrado aguarda en la estación del ramal de Pocket-Breaches con un carruaje descubierto que lleva pegado un cartel impreso con la leyenda «Veneering para siempre», cual si fuera una pared; y avanzan gloriosamente, entre las sonrisas burlonas del populazo, hasta un débil ayuntamiento sobre zancos, con unas cebollas y unos cordones de bota debajo que, según dice el caballero letrado, constituyen un Mercado; y desde la ventana delantera de ese edificio Veneering le habla a la tierra oyente.

En el momento en que se quita el sombrero, Podsnap, conforme al acuerdo concertado con la señora Veneering, le telegrafía a esa esposa y madre: «Ya ha empezado».

Veneering se pierde en los callejones sin salida habituales del discurso, y Podsnap y Twemlow dicen ¡Muy bien, muy bien!, y a veces, cuando de ningún modo logra retroceder para salir de algún callejón sin salida de lo más desafortunado, «¡Mu-u-y bie-e-n, mu-u-y bie-e-n!», con un aire de jocosa convicción, como si la ingeniosidad del asunto les produjera una sensación de exquisito placer.

Pero Veneering expone dos puntos notablemente buenos; tan buenos, que se supone que se los sugirió el caballero letrado que goza de la confianza de Britannia, mientras conferenciaban brevemente en las escaleras.

El punto primero es este. Veneering establece una comparación original entre el país y un barco, llamando explícitamente al barco la Nave del Estado y al Ministro el Hombre al Timón. El objetivo de Veneering es hacerle saber a Bolsillos-Rotos que su amigo a la derecha (Podsnap) es un hombre adinerado. En consecuencia, dice: «Y, señores,

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